La Libra Esterlina, la primera víctima del ‘BREXIT’

El  jueves 23 de junio, en una votación histórica, el pueblo inglés (básicamente) aunque se trató de un referéndum en todo Gran Bretaña, votó en mayoría abandonar la Unión Europea.

Si bien la votación no es vinculante, se espera que esa decisión abra el paso para que la Unión Europea (UE) con 28 miembros se quede sin uno de los más importantes miembros y socios comerciales, básicamente Inglaterra, que fuera el país en donde se fundamentó el triunfo de NO QUEDARSE.

La UE que alcanzó su máxima expresión con la unión monetaria de 1999 y  2000 con la aparición del Euro y un Banco Central Europeo rigiendo la política monetaria, se había mantenido en crecimiento en sus países miembros, agregándose varios de ellos en 2004, otros en  2007 y el último en  2013.

Si bien hubo algunas señales de resquebrajamiento en los últimos ocho años luego de la crisis americana de 2008 y la de la misma Europa en 2011, siempre los países miembros habían encontrado la fórmula para apoyar a sus países con problemas y mantener el difícil equilibrio entre norte y sur de Europa que se agudizó luego de dichas crisis.

Existirán sin dudas muchas consecuencias políticas, económicas y financieras como consecuencia que un estado miembro tan importante como Inglaterra decidiera alejarse de la Unión Europea.

En diferentes artículos iremos tratando de proyectar según nuestro análisis sobre lo que puede suceder en los diferentes mercados financieros luego de esta decisión y en el proceso de materialización de salida del Reino Unido.

Sin embargo, desde el punto de vista socioeconómico esta es una fuerte señal que va en la dirección del aislacionismo, proteccionismo y segregacionismo, siendo éstas señales típicas de un humor social que ha mutado de la confianza y euforia que llevó a la unión monetaria de Europa en 1999-2000 luego de un gran mercado bursátil alcista, que se diera al comienzo de una desagregación en este 2016 año Fibonacci, clara  consecuencia del gran mercado bajista de Europa en fuerza desde el mismo  2000; en donde los intentos de recuperación de su bolsa en  2007 fallaron en superar los máximos de 2000 y donde el intento alcista de 2015 también falló en el pico de 2007: picos cada vez menores es un claro síntoma de tendencia bajista bursátil en Europa. Por lo tanto, estos eventos son consecuencias de un ciclo negativo. Es decir, los eventos malos pueden producirse al final de un proceso de caída de bolsas o en la parte intermedia, como posteriormente veremos, creemos que éste puede darse si el Stoxx 50 (las 50 más importantes de Europa) perfora 2,700 en base semanal en el medio de un gran mercado bajista que empezó en  2000 y no acabará sino en la próxima década. Si así ocurriere, el proceso de salida de los países miembros recién comienza en Europa para encontrar su mínima expresión en el valle del mercado bajista en los próximos años.

Por lo pronto la primera víctima de esta decisión ha sido la libra esterlina. La libra cotizaba antes de la noticia 1,50 dólares por libra y 0,75 euro por libra, siendo más valioso que el dólar y el euro, se desplomó en las últimas semanas para cotizar actualmente en niveles por debajo de 1,30 dólares por libra y niveles de 0,85 centavos de euro por libra.

Eso ha implicado por el momento una depreciación del 13% de la libra, tanto contra el euro como contra el dólar americano. Creemos que esta tendencia llegó para quedarse y la gráfica de la libra está muy comprometida, tanto en la relación contra el dólar americano como contra la libra. Nuestra proyección indica que en los próximos meses no sería utópico ver que un dólar americano sea igual a una libra esterlina y a un euro.

Esto implicaría en este 2016, el último año de subida del súper dólar americano que empezó en  2008 llevándose a las dos grandes monedas de Europa a su paridad contra el dólar,  una continuidad en la depreciación de la libra con respecto al dólar de 1,30 a 1, de apreciación del euro de 0,85 a 1 y también la depreciación del euro contra el dólar para llegar a niveles de paridad.

Creemos que esta fortaleza del dólar contra las monedas centrales  tendrá efecto en México en su moneda también y sufrirá dicha fortaleza para que en algún momento el dólar trepe bien arriba de la marca psicológica de 20 pesos por dólar contra el peso mexicano. Por lo tanto, nuestra primera conclusión post-Brexit sería esa mayor fortaleza del dólar americano contra la libra y el euro y eso afectando a todas las monedas emergentes  incluído el peso mexicano que estará presionado por esta situación lo que resta de 2016.

Toda tendencia no es lineal y podríamos ver parciales recuperaciones contratendenciales del euro, la libra y peso mexicano contra el dólar. De todos modos, creemos que la paridad euro-dólar-libra luego del Brexit pasó de ser una utopía a un escenario con buena probabilidad de ocurrencia y el peso lo sufrirá.