El peso de la Argentina, muy cerca de finalizar su actual apreciación.

Favorecemos la conclusión en breve de la tendencia ascendente para el peso, para revertirse otra vez hacia la depreciación natural del mercado, sin que ello signifique fracaso ni éxito para los actuales hacedores de política económica.

Consideramos que el presente escenario descendente para el dólar norteamericano y ascendente para el peso argentino se encuentra en estado avanzado de desarrollo y próximo a finalizar.

Este análisis técnico del mercado financiero para esta relación de cambios favorece la interpretación de que la caída reciente es transitoria y que será revertida probablemente antes de fin de año para liberarse nuevamente fuerzas de depreciación para el peso y de apreciación para el dólar. Todo ello sin perjuicio de la política cambiaria y monetaria dispuesta por las nuevas autoridades nacionales a partir de la sesión del pasado 17/12. Es decir, el dólar-peso como producto del mercado se dirigirá antes que a 12,00 pesos o niveles inferiores, a 16,00 pesos y registros superiores.

Disciplina

El análisis técnico, es bueno puntualizarlo una vez más, incluye la acción del Gobierno tendiente a ordenar o influenciar los precios, muy especialmente debido al modelo cambiario elegido por los funcionarios Prat Gay y Sturzenegger, pero esa inclusión se refleja siempre en los precios formados que son el núcleo central de nuestra disciplina para calcular las tendencias.

El nuevo Gobierno eligió acercarse bastante al funcionamiento mercantil de la mayoría de las monedas estatales del mundo. Decidió que la compraventa de dólar contra peso en este caso no requería más de un permiso administrativo previo, sino que quien quiere ofrece o demanda directamente, sin perjuicio de que se mantiene un mercado negro resultante de normas impositivas y de antilavado de dinero que no permiten que la totalidad de las transacciones se canalicen por el mismo circuito oficial. A su vez, el ministro de Economía y el Presidente del Banco Central de la República Argentina establecieron un principio de flotación cambiaria, aunque no se conoce aún el alcance real de esta política, no sabemos si tienen la intención de dejar flotar de forma completa o si ellos jugarán a ser un gran participante ofertando o demandando, es posible inclusive que esto no lo tengan definido porque quizás prefieran verlo sobre la marcha. Lo que seguro no transmiten es la impresión de que van a jugar al cambio fijo, lo que significa que combinado con la libertad de acceso al mercado el Estado compraría siempre a un mismo nivel todo lo que le quieran vender y vendería todo lo que le quieran comprar.

El mercado de cambios argentino se encuentra así en línea con el estándar mundial de las últimas cuatro décadas aunque falta todavía algún tiempo para ver si la Argentina podrá combinar íntegramente el cambio libre con los precios flotantes.

Lo antedicho, pese a que pueda parecer propio de un discurso alejado del análisis técnico, es importante para nosotros porque permite exactamente definir qué grafico de precios considerar para predecir las tendencias del cambio dólar-peso. En este sentido, estamos tomando para estudiar y contar movimientos y comportamientos, a la combinación de dólares “negros” y blancos formados desde noviembre-diciembre de 2001, momento que de hecho da nacimiento a una nueva moneda argentina y es punto de partida técnico, con los dólares oficiales posteriores, porque eran básicamente de mercado los registrados hasta octubre de 2011, empalmando a continuación con el dólar negro o paralelo desde entonces hasta la jornada del 16 de diciembre de 2015 inclusive.

En esta serie queda contenida, en nuestra opinión, la información que nos permite ahora proyectar el futuro para esta relación de cambios. La composición descripta estimamos, nuevamente, contiene el verdadero resumen de la psicología del mercado durante los últimos 14 años.

En este sentido, la caída de estas jornadas con el dólar oficial pero ya libre hasta 12,75 pesos por dólar (cotiza 1 peso arriba el informal) formaría parte de una etapa descendente de mayor importancia, exactamente la comenzada en los 16,05 pesos del dólar negro en septiembre de 2014. Desde entonces, se generó un movimiento bajista hasta 12,35 en abril de este año, seguido por un nuevo despliegue alcista muy cerca del máximo anterior y que fue el nivel de 16,15 de septiembre de 2015.

La estructura de movimientos en vigor desde este último nivel lleva técnicamente ahora otra vez hacia la zona de 12,40-12,35. La figura formada, una vez que se complete en esta última zona, es técnicamente confiable, se denomina “plano normal” y en este caso la función que tuvo desarrollándose entre 16,05-12,35-16,15 y 12,75 hasta el momento (esperamos 40 centavos más de descenso como extremo y fugazmente) fue la de corregir mediante esa retracción la fuerte caída del peso entre 1,00 y 16,05 ofrecida entre finales de 2001 y septiembre de 2014. Por lo tanto, el efecto de este plano normal correctivo sería ahora habilitar un nuevo movimiento de largo plazo rumbo a 16,05-16,15 otra vez y niveles muy superiores.

Los movimientos proyectados, primero bajada a 12,40 y luego subidas a 16,15 y más aún, no deben ser interpretados como expresivos de errores en la política económica. Al contrario, y así funciona el mundo y operan las principales monedas como euro-dólar, dólar-yen, o libra-dólar, deberán leerse como adaptaciones normales del mercado a las oscilaciones de la economía. A efectos periodísticos será importante dejar de lado la idea de los últimos años sin mercado libre ni flotante en el oficial: que se deprecie el peso no es una catástrofe ni que se aprecie es un triunfo del Gobierno, la flotación genera este tipo de movimientos y, cuando no se la permite, las alzas y las bajas se producen igual, pero en el mercado negro.