Durante el siglo XIX la base del sistema financiero internacional fue el patrón oro, el cual tenía la propiedad de que el Estado no podía emitir dinero sin respaldo metálico, esa caja de conversión beneficiaba a la sociedad con la ventaja de una baja tasa de interés y baja inflación, el problema surge cuando el Estado quiere sobreexpandir la base monetaria, producto de los requerimientos de la Primera Guerra Mundial, los países en conflicto necesitaron imprimir mucho dinero sin respaldo para poder financiar el conflicto bélico.

Argentina tuvo su caja de conversión desde 1895 hasta el año 1935 donde se dio paso a la creación del Banco Central de la República Argentina , los éxitos fueron irregulares debido a internas políticas entre los sectores de la economía local pasando del éxito al fracaso y a la inversa como el típico péndulo argentino, en el plano internacional y luego de varios intentos el sistema financiero internacional adopta definitivamente la libre flotación de las monedas abandonando definitivamente el patrón oro en 1971, de ahí en más toma una relevancia extrema la política monetaria y las tasas de interés de las grandes potencias.

En el contexto actual se transita una expansión monetaria bajo un esquema de flotación regulado por expansión y retracción usando instrumentos como letras y bonos de los grandes bancos centrales llevando en algunos casos a tasas de interés muy bajas o nulas como es el caso del Banco Central Europeo e inclusive países como Suiza y llamativamente Japón tienen tasas de interés negativas por prestar dinero, algo impensado para un esquema tradicional. Salvando la distancia de las tasas de interés, en nuestro país estamos viviendo una etapa similar donde el Banco Central está tomando protagonismo con las Letras que licita los días martes, la tasa de interés que fija en sus licitaciones son usadas como parámetros de base para bonos, inversiones a plazo fijo, créditos o cualquier instrumento en moneda nacional replicando el accionar de los bancos centrales internacionales.

Anticipación

En nuestras columnas previas advertíamos que las tasas en pesos iban a ser los protagonistas de los próximos meses ya que la devaluación que se produce a fines de año y el último impulso alcista del dólar a 16 pesos estaba finalizada, pudiendo lateralizar entre los 14 y 14,50 que fue realmente lo que sucedió, también advertíamos que desde el punto de vista del análisis fundamental no cabe ninguna duda que una tasa de más del 30 por ciento fijada por el Banco Central, incluso al 38 por ciento anual fijada en las últimas colocaciones a 30 días no son sostenibles con el crecimiento del sector privado y por este motivo una vez enfriada la economía se deben volver a tasas más razonables para poder financiar la expansión privada.

Veamos entonces desde el punto de vista de nuestro modelo de análisis los activos principales para hacer frente a el próximo semestre donde nos encontramos con una economía con una inflación en baja pero sin crecimiento real y a la vez solucionados los problemas de normalización de la deuda y libertad cambiaria.

Bonos Discount

En la nota anterior advertíamos la disparidad entre los bonos Discount, diferencias de precio muy llamativas sólo podía atribuirse a los cupones embargados y ahora liberados luego de finalizar el conflicto con los holdouts, en ese momento la única forma que teníamos de analizar gráficamente estas especies era usado la cotización argentina del DICA, este bono se convirtió en el preferido de los inversores argentinos de mediano plazo donde la tasa de corte fue de 8,28 por ciento anual en dólar billete y actualmente cotizando a una tasa del 7,22 por ciento por demanda de inversores de largo plazo, la característica de estos bonos es que parte de los servicios de renta son capitalizados ya que se paga sólo una parte de la renta en efectivo, la amortización del capital comienza en el año 2024 y finaliza el 31 de diciembre de 2033. Desde el punto de vista del análisis técnico tenemos un activo con una clara tendencia al alza justificada por la salida del default de nuestro país, el tipo de cambio y la tasa atractiva en dólares comparado con los bonos globales y las tasas mundiales, en el gráfico se observa un desarrollo sin mayores inconvenientes de tres ondas al alza con sus respectivas tomas de ganancias llegando a principios de marzo 2016 a los $ 2.380 pesos para comenzar una corrección que habíamos planteado originalmente en los 2.050 pesos, la corrección real llegó a los 2080 muy cerca del objetivo planteado donde encontró compradores para un rebote que por ahora es contra tendencial, si bien todavía no llegó al objetivo planteado de origen se pueden dar dos situaciones, la primera es que estamos en la última etapa te corrección donde veremos la última caída que será una muy buena oportunidad de compra para el mediano plazo desde la zona de los 2.000 pesos, la segunda alternativa es que los 2.050 pesos sean el piso definitivo de la corrección, en ambos casos y en el segundo semestre debería salir al alza con un objetivo en la zona de 2.500 pesos, este objetivo es de mediano plazo y seguramente se mostrara más divergente, indicando que estamos en la última etapa y el fin de la tendencia ya sea por baja de tasa real o por ajuste cambiario.

BONAR 2024 en dólares (AY24)

El Bonar 24 en dólares es el bono preferido de todos los inversores tradicionales y el comúnmente usado para medir la tasa de mediano plazo en moneda internacional de Argentina, actualmente cotiza en los 6,80 por ciento anual de TIR, este bono emitido en el año 2014 y con vencimiento en mayo de 2024 tuvo una tasa de corte del 8,75 por ciento y tiene una amortización en 6 cuotas a partir de 2019. Desde el punto de vista técnico el ciclo al alza en dólares se encuentra cumplido en los u$s 114 pudiendo llegar a los u$s 116 por lámina si la Argentina realiza con éxito las reformas estructurales pendientes. Desde el punto de vista de su cotización en pesos las cosas son muy distintas ya que no hay muchas alternativas de inversión en Argentina que rindan casi un 7% anual en dólares libre de impuestos para personas físicas, en el corto plazo la corrección en curso de su cotización en pesos estaría por finalizar siendo el comienzo de la zona de compras los 1.550 pesos hasta los 1.450 pesos como objetivo final posible.

Tasa y tipo de cambio en pesos

Cuando las inversiones de alto rendimiento llegan a los medios masivos es porque estamos en el fin de la tendencia de esas inversiones, esto siempre fue y será de esta forma ya que el mercado tiene sus fases de acumulación, crecimiento, distribución y caída.

Las inversiones en Letras del Banco Central son muy populares por estos días, atractivas por las altas tasas de interés en pesos, el bajo riesgo y la facilidad con que cualquier persona puede adquirirlas pero estas tasas en pesos con tipo de cambio en baja no pueden permanecer por mucho tiempo más ya que se está produciendo un atraso del tipo de cambio, basta con observar el litro de nafta que históricamente en Argentina se comercializa al público en u$s 1 hoy lo vemos en u$s 1,20, es decir un tipo de cambio atrasado en un 20%, desde el punto de vista de la economía real muy pocos proyectos de inversión pueden competir con una tasa de retorno de tal magnitud por lo tanto si no baja la tasa nuevamente al 26% es muy difícil que se concreten proyectos de largo plazo por ser más conveniente inversiones financieras sin riesgo de incumplimiento. Luego del tradicional ingreso de divisas generadas por la producción agroindustrial argentina cíclicamente proyectada entre los meses de abril y mayo, volveremos a la competencia entre importadores y exportadores presionando al tipo de cambio en la segunda mitad del año. El mercado está proyectando un agotamiento en la caída del dólar y como advertimos en nuestra columna pasada estamos viendo un límite en los $ 14,2 – $ 14,0 como resistencia a la baja del dólar mayorista y/o CCL también vemos que la media móvil de 200 días hoy está en los 13,95, esta media móvil que la usamos desde 2001 jamás pudo ser quebrada en forma consistente y creemos que puede actuar como soporte por lo tanto nuestro análisis es que en el corto plazo el tipo de cambio va a lateralizar un tiempo más y las tasas tendiendo a la baja donde se puede llegar a revertir lentamente la ecuación comenzando una nueva etapa de dólar al alza acompañado por los activos dolarizados de mediano plazo.

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